Los Gastrogatos2018-11-17T18:55:03+00:00

Los gastrogatos somos un grupo de amigos a los que nos encanta la gastronomía y que disfrutamos contando y compartiendo nuestras experiencias. Ninguno de nosotros somos profesional del sector o crítico, simplemente tenemos pasión por la buena mesa y, por circunstancias personales, visitamos con bastante frecuencia restaurantes de todo tipo: estrellados y tabernas, nacionales y extranjeros, de cocina tradicional o de cocina fusión; mientras merezca la pena la visita será un placer para nosotros el comentarles nuestras impresiones. Preferimos preservar nuestra confidencialidad para no disponer de ningún trato de favor y así poder contar con total libertad nuestras vivencias entre manteles, por eso firmamos como Gato JAC, Gato Garfield y Gato Callejero.

Eso sí, los Gastrogatos escribimos de los sitios que nos gustan, donde lo pasamos bien y donde nos gustaría llevarles. Seguiremos evitando aquellos lugares que, bien sea fruto de la mala suerte, o de un error en la comanda, o de que no era su día, o de que donde de no hay no se puede sacar no nos han convencido. Para que perder el tiempo y para que hacérselo perder a Vds. Seguiremos recomendando lugares a donde ir, y que comer, y que beber, pero no habrá una lista de lugares a evitar y no esperen puntuaciones por debajo del 5.

¿Cómo puntuamos?

Nos parece de derecho (de Vds., que no nuestro), mojarnos puntuando los sitios que visitamos, de forma que puedan tener una valoración de cada uno, y les pueda ayudar al decidir que visitan, cuando lo visitan, y con quien lo visitan. Y, también, por qué no, poder tener nuestro comparativo con otras opiniones, guías, rankings o como quieran llamarlo.

Toda puntuación es subjetiva. En nuestro subjetivismo (influido por lo que nos influye a todos, el día de la visita, el estado de ánimo, la presencia o no del cocinero, nuestra relación con él, la comanda ordenada, condicionada por el apetito o lo que se sabe del lugar, la época del año, con quien se acude o si se acude sólo, el acierto del servicio -¿el de siempre o una sustitución?-, pesan tantos factores que impiden objetivizar la opinión.

Por ello, les contaremos nuestros criterios a la hora de puntuar un restaurante.

No puntuamos los lugares que no nos han gustado, ni escribimos sobre ellos. Si ya hemos sufrido nosotros, ¿para que hacerles sufrir a Vds.?

Puntuamos positivamente lo que nos gusta y no somos cicateros con nuestras puntuaciones. Y nos gusta:

  • Las mesas bien vestidas, o desnudas con gracia y coherencia con la cocina. Pero que tengan sentido.
  • Que el cocinero esté presente, y si se acerca a saludar, que aporte su visión y el porqué de su propuesta. No nos gustan los saludadores de foto.
  • Los restaurantes que cuidan el producto y lo ensalzan sin dañinos disfraces.
  • El servicio conocedor de lo que ofrece, prudente, que está sin estar, pero no falta nunca.
  • Las cartas de vinos bien nutridas, o, al menos, bien elegidas, y mimadas de precio. ¡Nos gusta beber!. ¡Nos gusta poder beber!
  • Cristalerías y vajillas que no desmerezcan la receta, que estén cuidadas, aunque no sean las protagonistas.
  • Las cocinas comprometidas con una idea, sea creativa, tradicional, de producto o temática. No creemos en la mezcla de todo para que todos encuentren un refugio en la carta.
  • La técnica a favor del plato, no el plato hipotecado por la técnica. Si no mejora el sabor, mejor evitarla.
  • Las materias primas buscadas y elegidas, sean una judía verde, un huevo o una becada. La materia es la arquitectura de una casa. La cocina su decoración. Es difícil decorar cuando se parte de poco o nada. Un buen huevo está más rico que uno malo, se frían ambos bien o regular.
  • Los acabados en mesa, el gueridón, el servicio a la rusa, cuando el plato lo requiere.
  • Los platos que salen emplatados cuando el emplatado lo justifica.
  • El servicio del vino, con mimo, atención y cuidado.
  • Nos gustan las mujeres en sala, en cocina, en la responsabilidad del vino. ¡Tienen más sensibilidad! ¡les preocupa el porqué!
  • Nos gusta sentirnos mimados y cuidados donde vamos, que al lugar le importe que lo has elegido para dedicarle tu tiempo y tu dinero, y conocer lo que hacen. No ser despachados como un objeto de cambio.
  • Nos gusta que la experiencia líquida vaya más allá del vino y el agua, «cocktails», destilados, aguas.
  • Y no nos gusta lo contrario a lo que nos gusta.

Y todo ello pesa en nuestras puntuaciones, que encontrarán al pie de cada artículo y que se resumen en:

(9,5) – Son los mejores independientemente de su localización y de su precio: Acudan, aunque suponga un esfuerzo una vez en la vida. Nivel único de cocina y sala. No replicable, casi únicos en su género.
(8,5-9)– Son lugares indispensables que debe conocer cualquier aficionado por diversos motivos y que justifican varias visitas, aunque sean espaciadas. Cocina de mucho nivel o propuesta singularizada -y muy bien hecha- que merece conocerse, y repetir si impacta.
(7,5-8)– Valores seguros que nos gustan mucho, que sirven de refugio cuando no se tiene claro dónde acudir, esos sitios que repetiríamos todos los meses sin buscar una experiencia.
(6,5-7) – Buenos lugares, lugares que recomendamos sabiendo que no defraudan, por su exotismo, por su buen hacer, por sus materias, por su especialización en lo singular (que puede ser lo más vulgar), por “todaunavida” respetando la receta, el producto y el cliente.
(5-6) – aquellos sitios que por un motivo u otro, no han mostrado todo su potencial.

Aquí encontrarán los nuevos artículos que preparamos para ustedes cada semana así como los antiguos que escribimos en meses anteriores y, poco a poco, iremos ampliando nuestros contenidos para hablarles de los temas que nos gustan dentro de este apasionante mundo que es la gastronomía.

Bienvenidos !!!