GRESCA Bar

Cocina de la buena en formato barra

Barcelona mola. Al menos gastronómicamente hablando. Desgraciadamente y por causas ajenas a mi voluntad, mis visitas a la Ciudad Condal han pasado de mensuales a una periodicidad inaceptable para un apasionado de la gastronomía como este este gato. Por puro azar, se planteaban 24horas en Barcelona, que sin forzar mucho la máquina (uno ya no tiene edad) dan para un par de balas. ¿Novedades o clásicos conocidos?, ¿excursiones foráneas o cocina local?, ¿multiestrellados o challenger descarados? El dilema no era sencillo de resolver…

Sin embargo algunas opciones quedaban descartadas; Disfrutar y Alkimia no abren en sábado, Enigma o Tickets requieren bastante más de un mes para hacerse con una mesa el fin de semana y…¿Gresca? Resolví allí dos estupendas comidas hace ya algún tiempo, cuando apenas comenzaban a despuntar y no eran ni mucho menos el “mainstream foodie”, en el mejor sentido de la definición, que son ahora. Caí entonces que tenía apuntado su nuevo proyecto, más informal y canalla, anexo al local original así que fue sin duda una de las dos opciones elegidas (en próximos capítulos hablaremos de la otra).

Gresca Bar es una barra “extendida”, con varios e incómodos taburetes a la entrada del local y un puñado de mesas arropando una cocina vista donde contemplar que aquí no hay ni trampa ni cartón

Carta no excesivamente amplia que es fácil peinarse a poco que se junten al menos cuatro comensales. Picoteo, platos elaborados o algún guiso ahora que el tiempo acompaña. Mejor un poco de cada cosa. Es agradable comenzar con unas estupendas ostras, frescas y bien carnosas a las que se les ha dado un golpe de brasa. Son estupendos unos lomos de sardina, apenas tocados por el calor y cubiertos con lardo.

Icónicos podríamos decir que son ya los distintos “bikinis” y seguramente sea un plato que justifica por sí solo acodarse en esa barra; extraordinario el de trompetas y Comté y rico el de lomo (también) con Comté. Incluso la hamburguesa se sirve en formato “bikini”. Un vicio.

Nos llamó la atención el pato guisado con setas, una suerte de guiso que se acompaña de albóndigas y magret del animal y al que solo una falta de chup-chup le hizo no alcanzar el sobresaliente.

Carta de vinos por encima de lo que se podría esperar

Esta vez, nos saltamos el capítulo dulce así que poco podremos recomendar. Lo que sí podemos recomendar es una carta de vinos muy por encima de las aspiraciones del local, con muchas referencias locales, pequeños productores y vinos naturales. Merece la pena bucear un rato en ella.

Servicio correcto, al que la barra le queda un poco alejada de las mesas “principales” (por llamarlas de alguna forma) y nos hace en ocasiones sentirnos un tanto abandonados, pero al que no le podemos exigir mucho más teniendo en cuenta dónde estamos y especialmente, lo suave de la factura final pagada.

Aunque haya pasado tiempo, no sabría decir si me gusta más Gresca o Gresca Bar, pero para resolver dilemas, mejor iniciar una velada en la barra…unos minutos antes de pasar al restaurante.

Carrer de Provença, 230
08036 Barcelona
Tfno: 934 51 61 93

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Por |2018-12-16T07:01:39+00:0023 noviembre 2018|Cocina de producto, Cocina española, Genérica, Restaurante|Sin comentarios